"Solo hay tres cosas imprescindibles para una reunión de la Liga de las Naciones: Algunos Secretarios de Asuntos Exteriores, una mesa y Salomon." Aristide Brian, Ministro de exteriores francés.
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| Erich Salomon |
"La perfección de la realidad". Así describen actualmente miles de críticos y fanáticos de la fotografía las obras realizadas por Erich Salomon. Un hombre que nacería en Berlín el 28 de abril de 1886 y que a sus 42 años de edad, pelado, con anteojos y algo panzón, se convertiría en fotógrafo casi por casualidad. Un fotógrafo que, sin embargo, acabaría marcando una nueva era en el mundo de las imágenes: la fotografía sin flash.
En sus manos, una cámara descartada por muchos: la Ermanox. En una época marcada por las cámaras con flash de bombilla, esta herramienta se convertiría en una auténtica revolución, ya no solo por su pequeño tamaño, sino también por incorporar un objetivo superluminoso f2, una cámara del futuro que solo podía explotar todas sus cualidades de manos de un fotógrafo de la talla de Erich Salomon.
Era, principalmente, fotógrafo de eventos políticos, aunque también demostró su arte de la discreción en distintos juicios y reuniones. Se reservó para él los hechos históricos más importantes de su tiempo, los acontecimientos más relevantes de la historia de su época y del mundo: todas y cada una de las conferencias internacionales de guerra y paz durante el siglo pasado. Sus artimañas eran muy numerosas, desde esconder su cámara en un sombrero hasta entregar las placas en blanco. Siempre trajeado, elegante y, sobretodo, inteligente, lograba involucrarse entre las distintas personas a las que más tarde fotografiaba, llegando a pasar desapercibido y, lo más importante, llegando a conseguir que su cámara pasase desapercibida durante el acto. Siempre encontraba esa ventana abierta, ese agujero por el que colar su objetivo para captar la instantánea perfecta. El rey del timing logró de esta forma alcanzar su propio estilo, un estilo que fue denominado por muchos como candid camera.
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| Primer Ministro Ramsay MacDonal |
Sus fotografías se caracterizaban por una imagen íntima, natural, sencilla, tomadas cuando los sujetos menos se lo esperaban, una imagen que transmitía la naturalidad más pura, la perfección de la realidad más absoluta. Sus instantáneas lograban captar a los hombres que se escondían detrás de esos trajes y perfiles políticos, detrás de esa imagen de persona seria que tenía el futuro del mundo en sus manos y los representaba tan inocentes como lo eran de los riegos que corrían. En general un fotógrafo excelente que, siempre trajeado y con cámara en mano, logró hacerse un hueco entre los grandes poderes políticos de la época, hasta el punto en el que ya nadie de ellos concebía un gran acto sin la presencia de Erich Salomon: el rey de los indiscretos.
Vía Comesaña
Vía Comesaña


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