28 de noviembre de 2011

Conferencia de Walter Astrada


Walter Astrada

El pasado 29 de septiembre de este mismo año, tuvo lugar en el Centro Cultural Las Claras, como motivo de las Jornadas de la Asociación de Informadores Gráficos, una conferencia ofrecida por uno de los grandes profesionales del fotoperiodismo actual: el argentino Walter Astrada. Allí, Astrada presentó a todos aquellos que se acercaron tanto su trabajo, galardonado con el World Press Photo en 2010, como otros varios reportajes en los que ha trabajado y está trabajando actualmente.


Astrada comenzó la conferencia mostrando alguno de sus trabajos en lugares como Madagascar, Haití o Kenia. Países donde la actividad conflictiva en estos últimos años ha ido a más. La guerra, las desigualdades sociales, la lucha de los pueblos contra los gobernantes, en general todos aquellos temas que afecten a la sociedad en la que vivimos son objeto de fotorreportaje para Astrada, puesto que el objetivo de su trabajo, como el mismo dejó claro, es agitar las conciencias y que las personas reaccionen ante el poder que les oprime, y mostrar al resto del mundo la realidad que viven esas personas cada día. Es por esto por lo que no se considera un reportero encargado de cubrir la noticia en zonas de conflicto, sino que su trabajo va dedicado a mostrar las situaciones sociales que el mundo no ve porque los telediarios no las muestran.

Tras esto, dio paso a la ronda de preguntas en la que dejó detalles y frases bastante interesantes. La primera de ellas fue la respuesta al qué sentía al fotografiar esos sucesos, al tener que apuntar con su objetivo a una niña malherida en el suelo, a lo que el joven fotoperiodista respondió que sobre todo sentía “impotencia, enfado, y más aún cuando al día siguiente las imágenes no aparecen publicadas”. Cuando le preguntaron si la gente se asustaba de algún modo al verles con la cámara el mismo afirmó que “dejando trabajar al fotoperiodista, la gente se da cuenta de que ese puede ser un modo de enseñar al mundo lo que está sucediendo”. Astrada comentó aquí que él siempre procura acercarse todo lo que puede a la escena tratando de infiltrarse entre los protagonistas de lo ocurrido. Según él, ¡si intentas fotografiar desde lejos lo único que consigues es que te puedan confundir como un enemigo al que de verdad solo le interesa la instantánea o que incluso llevas un arma, sin embargo, estando tan cerca de la escena, ven que llevas una cámara, ven que no eres un enemigo sino que solo intentas enseñar al mundo por lo que están pasando para hacer que eso cambie, es una forma de pasar más desapercibido, cuando más cerca estás menos te ven”. Es por este detalle por lo que en gran parte de sus fotografías predomina el gran angular.

Pero si algo me gustaría destacar es la respuesta que dio a sobre cómo se costeaba sus propios proyectos, pues es un claro reflejo de la crisis que atraviesa esa profesión y todo el periodismo, de personas que, para hacer una labor tan importante como abrir los ojos al mundo, tienen que costearse de sus propios ahorros, o de las pobres becas que reciben de instituciones, sus trabajos, sus viajes, sus recursos y su material. Tras esto Astrada nos mostró su último trabajo, que trata sobre el maltrato y el desprecio de la mujer en otros países y culturas del mundo, mostrando fotografías de Guatemala, República Democrática del Congo o la India. Todas ellas instantáneas cargadas de sentimiento, un arte que a más de uno nos puso los pelos de punta en la sala e hizo que se nos empañasen las retinas con alguna que otra imagen. Personalmente, desde mi desconocimiento fotográfico, un profesional magnífico.

Para terminar Astrada hizo un pequeño inciso sobre el hecho de que para nada se trata de un trabajo al que hay que abalanzarse de golpe, sin saber lo que te puedes encontrar, sino que hay que estar bien informado, tener ciertos contactos que puedan guiarte por un país y una cultura que desconoces (asociaciones, políticos, etc.) y, por supuesto, tener un conocimiento de inglés lo suficientemente bueno para poder defenderte con soltura en todos los lugares del mundo. Además, para concluir, nos mostró el manual ético de todo profesional de la comunicación y el fotoperiodismo que estoy seguro que muchos desconocíamos de su existencia en el que nos enseñó algo tan básico como la esencia total de esa profesión, el de no mostrar jamás una realidad creada por la mente del fotoperiodista, sino una realidad transparente, una imagen pura, un hecho sin retoques, un instante recogido a través del objetivo de la cámara tal y como sucede, sin más.

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